Es una realidad que las modas actuales y la mercadotecnia nos hacen gastar nuestro dinero en alimentos que no son sanos y que dañan nuestra salud.

A través de este artículo deseo compartir algunos tips que sin duda respaldan que una alimentación vegetariana es sana y no es costosa cuando tenemos las herramientas correctas. Recordemos que entre más sencillo cocinemos, estamos dando a nuestro cuerpo fibra, vitaminas y minerales en forma más completa.

Frutas: Comprar las que son de temporada ya que serán las más baratas, una buena opción para ahorrar aún más es comprar en los mercados sobre ruedas o “tianguis” ya que regularmente son más baratas que en el supermercado.

Verduras: Comprar lo necesario según la planificación del menú de la semana, sin este es posible que compremos más de lo necesario y estamos gastando algo no contemplado. Al igual que con las frutas podría optar por adquirirlas en los mercados sobre ruedas o “tianguis” para ahorrar.

Leguminosas (frijoles, lentejas, habas): No necesitan ser marcas orgánicas o de alto precio, cocinadas sencillamente aportan muchos nutrientes sanos para el cuerpo.

Oleaginosas (nueces, almendras, cacahuates, etc.): Si bien algunos granos son un poco más caros que otros como las almendras o nueces, no son un pretexto para excluirlos de nuestra dieta, podemos optar por otros más económicos como cacahuates, semillas de girasol o de calabaza, linaza y chía.

Cereales (tortilla, pan, papa, elote, galletas integrales, avena, etc.): De preferencia elija los que son integrales ya que no tienen diferencia costosa significativa de aquellos que no lo son y estará aportando más fibra, la fibra le ayudará a sentirse satisfecho por más tiempo.

En todas nuestras comidas debemos incluir estos grupos para estar seguros de que estamos ingiriendo los nutrientes que necesitamos para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.

Como hijos de Dios conocemos el compromiso que tenemos con Él de cuidar el templo que nos ha prestado para administrarlo y rendir cuentas por el cuidado que le brindamos aquí en la tierra.

Nuestro cuerpo en las mejores condiciones nos permite tener una voluntad fuerte para vencer. “El poder dominante del apetito resultará en la ruina de miles de personas, que, si hubiesen vencido en este punto, habrían tenido la fortaleza moral para ganar victoria tras victoria sobre cada tentación de Satanás. Pero los esclavos del apetito fracasarán en perfeccionar un carácter cristiano. La continua transgresión del hombre durante seis mil años ha traído enfermedad, dolor y muerte como frutos” (Health Reformer, agosto de 1875). Teniendo el conocimiento integral (cuerpo + mente)    sobre este asunto ¿no vale la pena invertir en una alimentación que nos permita vivir como Dios manda? “Amado, ruego que seas prosperado en todo, así como prospera tu alma, y que tengas buena salud” 3 Juan 1:2.

Dios nos entregó desde un inicio un diseño de alimentación que, hasta el día de hoy, dista por mucho de algunas otras en cuanto a calidad, disponibilidad y beneficio físico, una alimentación natural que hoy conocemos como vegetariana, esto quiere decir que se excluyen alimentos de origen animal y se conservan los grupos de frutas, verduras, grasas saludables, cereales integrales y leguminosas.

Finalmente me gustaría compartir esta última cita de la señora Elena de White que considero debemos constantemente recordar: “Ningún cristiano introducirá en su organismo alimento o bebida alguna que entorpezca sus sentidos, o que actúe de tal manera sobre el sistema nervioso que le haga rebajarse a sí mismo o lo incapacite para ser útil. El templo de Dios no debe ser profanado. Las facultades de la mente y del cuerpo deben ser mantenidas en salud para que puedan ser usadas para glorificar a Dios (Manuscrito 126, 1903)”.

Lic. Nutrición Marisol Beltrán

 

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